martes, 31 de agosto de 2010

Con la comisura de los labios me ataba los zapatos


Ayer viví una extraña casualidad. Algunos lo llamarían destino, y un suicida empujón.
             
Estaba en el trabajo (si la mayoría de cosas que me pasan me pasan en el trabajo no es por devoción, es porque paso la mayor parte del tiempo allí) y en la radio dijeron que tal día como ayer John Peel cumpliría 71 años. A raíz de eso el locutor comentó que su canción favorita era Teenage Kicks y que por ello sonó en su funeral. Luego la puso. En ese tiempo que no llega a los 3 minutos a mí me dio por pensar qué canción sonaría en mi funeral, y decidí que lo más justo es que fuera California Dreamin' ya que es, fue y supongo será, mi canción favorita de todos los tiempos. Tras dudarlo un poco me acabé de convencer y ya me disponía a enviarle un correo a C para darle las órdenes pertinentes al respecto, cuando al terminar la canción de los Undertones y sin que medie palabra alguna, empezó a sonar California Dreamin'. Por un momento pensé que eran imaginaciones mías (la gente en un banco grita mucho y no es fácil distinguir lo que ponen en la radio), luego que era una broma algo macabra de alguien que podía leer mi mente y la del locutor de la radio, las dos al mismo tiempo y sin volverse loco por ello. Y luego, luego no pensé nada, tan sólo:

all the leaves are brown
and the sky is grey
I've been for a walk
on a winter's day



            Hace unos cuantos años esto me habría parecido un empujón, ayer decidí que era una casualidad. La vida cambia y ahora sonrío y supongo que a algunas personas eso les parecerá sospechoso y a otras una calamidad, pero de momento voy a dejar mis labios apuntando hacia el cielo.

Nota: recuerdo haberme definido una vez en un cuento así: “su cara era gris, y con la comisura de sus labios podía atarse los zapatos”. Era un cuento biográfico y muy malo. Dejé que la realidad venciera a la ficción, y así no hay gloria posible.

            Lo curioso de este nuevo pensar es que cada vez el libro se me está haciendo más pesimista y triste, el niño que había empezado con escamas en las manos ahora ya las tiene en toda la cara y huele a pescado muerto, además su madre es alcohólica y se odia a sí misma, hay niños asesinos y puteros vengativos, y ya no sé cómo va a terminar ni como le voy a explicar a tanta gente que este es el libro que pretendía poder ser leído a cualquier edad.

             Será que se acaba el verano, aunque eso sucederá mañana, cuando me compré la Rockdelux. El ejemplar de septiembre es el que dicta ese final y que, como un cuchillo que raja carne humana desde el bajo vientre hasta el esófago, se trepanen mis ilusiones de que agosto todo el año sea posible.



            El hombre del quiosco del Escorredor nunca entenderá cuanto de desesperación hay en ese momento en que le doy los 5’10 y él a cambio me da la biblia.

            La vida está llena de pequeños momentos importantes, y uno tiene que encargarse de mantenerlos esparcidos, porque si les da por juntarse llega la lluvia y los empasta y se hacen uno solo y muy grande y corres el peligro de morir sepultado por una gran bola de segundos fatídicos.

Pd. Al final no envíe el correo, decidí tentar a la suerte.

Pd2. lo tengo guardado en borradores.

jueves, 26 de agosto de 2010

Un día a temperatura ambiente

Hoy el día ha salido nublado y en Radio 3 suena Eric Clapton. Además estoy trabajando. Ayer hizo un inesperado día soleado, con bastante calor, la gente se queja y a mí me encanta. Verles tan amargados por algo con lo que yo disfruto tanto. Si me leyeran la mente me echarían del trabajo y puede que nadie me hablara. Pero mi cabeza es grande y opaca y sus ojos débiles. Para mañana pronostican lo mismo, pero hoy el cielo está negro y en Radio 3 Manos Lentas me deprime aún más. Esa clase de depresión que a nadie le gusta, que da ganas de matar, no de matarte. De estrangularlo. Lentamente.



En casa he encendido el Ordenador y no ha arrancado. No es exacto, en verdad no deja de arrancar y cuando llega al icono de Windows XP vuelve a empezar. Creo que lo he encendido, apagado y reiniciado al menos unas 35 veces. Y en todas ellas, aunque cada vez menos, guardaba una cierta esperanza de que la cosa iba a mejorar. Algunas veces lo apagaba también del botón de atrás. Otras lo desconectaba de la luz. Lo he reiniciado de pie y lo he apagado sentado, lo he encendido vestido y hasta una vez desnudo. Pero siempre lo mismo.

Después de algo así el salir a la calle y ver las nubes negras ahí arriba sólo es algo esperable. Un guión manido y mil veces escrito. Para cuándo el viento renovará su repertorio. El viento tiene la culpa de muchas cosas. Eso yo lo sé. Desde hace mucho tiempo. Lo peor de todo es no poder verlo nada y sentirlo tanto. Como los malos recuerdos. Como los móviles cuando pierden cobertura y al otro lado alguien te está diciendo te quiero.

En la nevera no quedaba leche fría y en el armario ninguna camisa que conjuntara con los pantalones de verano. He tenido que ponerme unos de felpa con lo que, a su vez, sólo hacen juego los calcetines más gordos que tengo. Me gusta el calor, pero no soy imbécil. Pienso que las nubes traerán algo de fresco y podré evitar algo de sudor por mis piernas. Qué inocente. No es así, hace calor. Creo que es la primera vez en mi vida que maldigo el calor. Espero que sepa perdonármelo. Porque el resto de las veces yo sería capaz de erigirle monumentos y cumplir en su honor promesas estúpidas que exigieran esfuerzo y algo de dolor. Algunas personas también lo merecen. No todas, y es mejor así, porque si así fuera el mundo estaría lleno de gente quejándose, y las lágrimas de los demás no mojan pero te hacen resbalar.

El que las tortugas se hayan cagado fuera la pecera lo pasaré por alto.

He calentado la leche en el microondas y me he quemado los labios. No importa. La leche a temperatura ambiente es como el noviazgo cuando ya se fue el amor y el odio aún está por venir.

Viniendo hacia aquí, escribo desde el trabajo, me he encontrado al final de la Calle Encarnación con Jairo, un asturiano afincado en Burriana que me cae fatal. No me ha dado tiempo a cambiar de acera. Le he saludado con un ligero movimiento de cabeza, no sé en qué momento ha entendido que quería hablar con él. Tampoco sé cómo no se ha dado cuenta de que no lo puedo soportar. Me cuenta que ha encontrado trabajo, que trabaja sólo 5 horas al día y que le pagan 1200 euros. También que anda con una chica, no he podido resistirme y le he preguntado quién, me dice que con la Fox (apodo de reciente adquisición debido a su razonable parecido con la actriz de Transformers y, por qué no decirlo, porque es una zorra de mucho cuidado).




(megan)




(zorra)

-Me encantan los días nublados -ha dicho para terminar.

-A las 8 de la mañana todos los días son nublados.

No me ha entendido. He necesitado matarlo. En días como hoy me gustaría ser Dexter. Y mandar a tomar por el culo el código de Harry.



Miento si digo que es el peor día de mi vida. Pero se le parece mucho. De todas formas, de lo que sí estoy seguroes que es el peor día de mi vida que puedo contar. El otro me lo guardo para mí. Y para siempre. Nada de contarlo a punto de morir. Si puedo lo olvidaré, si no, cosa más que probable, lo enterrarán conmigo.

Casi llegando, en la Calle Virgen de la Cabeza, he levantado la vista y en uno de los edificios había dos banderas de España, una de ellas dos veces roja y una amarilla, la otra igual pero con el pájaro al medio. Me he preguntado si era anticonstitucional, creo que sí. También si me atrevía a llamar a la policía. Pero luego he pensado en la más que posible respuesta y he guardado el teléfono.

El primer cliente que ha entrado me ha pedido un seguro. No me gusta hacer seguros. No sé cómo funciona y me pongo nervioso y parezco un idiota. Pregunto mucho a mis compañeros, casi a cada paso del proceso me asaltan dudas. Rápidamente noto en los ojos de mi clienta que no confía en mi pericia. Es más que probable que esté pensado que le ha tocado el idiota, y va estarse en la oficina media mañana. Eso lo estropea todo aún más. Yo le he leído el pensamiento, ella a mí no. Conservo mi empleo.

Me sorprende esta preocupación por el trabajo. ¿Qué me está pasando?

Hoy es el peor día de mi vida.

Después de Eric Clapton han puesto Queen, y ni siquiera era Under Pressure. ¿Qué será lo siguiente? ¿Dire Straits? ¿Me voy a morir?

Son las 9 de la mañana y me he apresurado a escribir esto. Primero he pensado en hacerlo por la tarde pero luego he recordado que, claro, no tengo ordenador (por más que al llegar lo volveré a encender, las veces que haga falta). Después en hacerlo a partir de las dos, cuando cerramos al público. Pero al final me he puesto en seguida porque a partir de ahora si el día sigue igual me quedaría una actualización demasiado larga, o quién sabe si me pego un tiro y no puedo subir el texto. No, muerto no se puede hacer eso. No. No se puede. Por otra parte, si le da por mejorar, es muy probable que se me pase lo que siento ahora e incluso que olvide parte de ello.

Hay que capturar el momento. Hoy no he escrito nada, he tomado na fotografía única e imperfecta. Como una polaroid antes de quedarnos sin papel.



Pd. Esto lo escribí el 19 de agosto. Sigo sin ordenador y me he tenido que buscar la vida. Ese mismo día salí de casa a las 8 de la tarde, el temporal había pasado de largo y miré al cielo y estaba azul y lleno de luz. Como pintado con plastidecor. La calle estaba mojada y por un instante sentí que un día de lluvia podía tener algo positivo. Era el olor a asfalto mojado y una sensación en el ambiente muy parecida a la que sientes cuando haces sonreír a una persona que ha estado mucho rato llorando. Me fui feliz y sonriente a casa de mis suegros. Al llegar di un beso a C y su padre nos dijo que en la playa se había levantado un tornado y había matado a un turista de Burgos. Su mujer y sus hijas se habían salvado.

Cada año está lleno de peoresdíasdelavida, pero siempre hay alguien para el que un mismo minuto es peor que para ti.

Y eso no consuela, ni hace que nos quejemos menos.

martes, 17 de agosto de 2010

La felación es un arma de doble filo


El otro día leí el ABC





Podría dejar la actualización ahí y sería la más dramática y descarnada de todas las que he colgado hasta la fecha. Pero no lo voy a hacer.

El caso es que iba navegando por la red y llegué a un artículo que hablaba de felaciones (me encanta la moral del Word que marca en rojo la palabra felaciones). Me niego a contar qué puse en Google para llegar ahí y mucho menos lo que buscaba, pero juro que no era más perverso que haber puesto ABC sin más.




El artículo hacía referencia a un estudio que aseguraba que 3 de cada 10 mujeres se sienten poderosas cuando le practican sexo oral a un hombre. Todo muy científco. Yo, que soy muy de la broma y de escuchar opiniones ajenas (aunque no me tome muy en serio la mayoría de ellas, menos aún las mías), me puse a leer los comentarios de la gente, y me encontré con esto (elijo unos pocos al azar, había más de 200 y todos en la misma línea:


-Menuda investigadora. Considerar como normal una práctica que lo que hace es denigrar la posición de la mujer, amén de ser una situación aberrante para el ser humano, un medio de transmisión de enfermedades venéreas y, para los que somos cristianos, consideramos un pecado.

(¿denigrar la posición de la mujer? ¿se refiere a arrodillarse? ¿me tengo que empalmar cuando en la Iglesia se arrodillan para las plegarias? ¿O hace referencia al Che cuando dijo prefiero morir de pie que vivir de rodillas? Eso será)


-El sexo antes del matrimonio solo lo hacen los de izquierdas, los de derechas esperamos y respetamos a nuestras novias hasta el matrimonio.

(las respetan hasta el matrimonio y una vez casados las humillan, ¿es eso?)


Tanto feminismo, tanto estudiar en la universidad. Tanto máster, tanta igualdad y al final, para acabar de rodillas agarradas al micrófono del macho

(después de investigar, y aunque lo parezca, no se refiere a Chenoa, según la Wikipedia ella no tiene ningún máster)




La felación es una costumbre gay. Yo prefiero el polvo de toda la vida, que no se reduce al misionero.

(creo que viene a decir que a él no le chupan la polla pero él tampoco se chupa el dedo)


Las mujeres que hablan de felación no saben lo que dicen, es contrario a la psicología femenina, hiere cualquier sensibilidad ver una cosa así, es que ni en el mundo animal mas avanzado ocurre ese 'espectáculo'. Otra cosa es la marranada del hombre a la mujer. Y lo diga quien lo diga, hay que ser un puerco para exigirle a una mujer una cosa como esa.

(Nadie te ha dicho que mires, sino que chupes. Y ya que estamos, ¿a qué se refiere al mundo animal más avanzado? ¿Perros con Iphone y Facebook? Y ya para terminar con este comentario decir que en algo estoy de acuerdo, sí, es un espectáculo)



Pues qué asco, no le hago eso a un tío ni loca. Para eso están las pu... Y efectivamente de poderosa nada en todo caso de guarras. Es una humillación para la mujer se mire como se mire

(esposo no te la pienso chupar yo, toma 10 euros y que te la coma una puta, pero vuelve a las 21:00 que si no la cena se enfría)


Y bueno, como éstos, muchos comentarios más. Cuando lo terminé de leer sólo pude pensar 3 cosas:

1)     que hay al menos 200 hombres que sufren la sequedad en sus partes nobles en silencio.


2)     que hay al menos 200 putas que mañana cenarán de caliente.


3)     que nunca la he chupado, pero que el estudio tiene razón, me es fácil imaginarme el rey del mambo con el micrófono en la mano.


Y eso es todo por hoy. Voy a ver si me encuentro un artículo en El Mundo que hable de los porcentajes de poderío en el sexo anal.

El saber no ocupa lugar

jueves, 12 de agosto de 2010

Cuando ? y ¿ se vieron en la cola del paro

Ayer tuve sesión con el psicólogo. Tengo la sospecha de que comienza a estar harto de mí. Trato de buscar un motivo y me salen tantos que simplemente he llegado a la conclusión de que sólo puede ser uno: le caigo mal.

Se lo noto en la forma de contestarme,  casi con desprecio y resoplando ante cada una de misexplicaciones  acerca de lo que me pasa. Puede que lo que le siente mal sea eso, que hago mi parte y luego también la suya y entonces se siente bastante ignorado.
La verdad es que yo sólo fui a él para que me dijera que no necesitaba sus servicios, que estaba perfectamente cuerdo. Pasaron 3 sesiones y eso no ocurrió. Y luego 5 y más tarde 10 y cada vez asegura estar más preocupado. A estas alturas estoy convencido que fue un error. Un plan absurdo que estaba destinado al fracaso.

Si temes la respuesta no preguntes. La verdad está sobrevalorada en la mayoría de los casos. Y diciéndolo no quiero parecer pretencioso, es que lo creo firmemente. Eso lo aprendí de Gran Hermano, cuando el/la imbécil de turno le dice hijo de puta a alguien, o que es un transexual de mierda o que apesta a sobaco rancio y luego se excusa en el plató arguyendo que él/ella es como todos los demás, lo que pasa es que a diferencia de los otros dice las verdades a la cara. Entonces aplauso general del público. Después silencio y entonces acaba siempre con un: yo es que voy de frente. Nuevos aplausos. De frente deberías ir hacia un pelotón de fusilamiento, o a un muro de roca dura. Lo que eres es un maleducado, además de alguien con el ego demasiado elevado para pensar que tu verdad es la verdad y que eres el indicado para hacerla saber.

(sí, sé que puede parecer que caigo en lo mismo, pero aquí no se oyen aplausos y ni siqueira se entera la persona a quién me refiero, de hecho no se entera ni dios, y además no está la abofeteable Mercedes Milà, este cigarro que me estoy fumando va por ti, mojama)



 (idea para otro día de blog: dar 10 razones irrefutables por las que la Mila y Rita Barberá deberían ser pareja)

Cuando le expliqué todo esto de las verdades y el Gran Hermano al psicólogo (allí di el nombre y apellido de al menos 15 concursantes que habían usado esa frase, dije en qué momento y por qué, otro día contaré por qué lo hice) me dijo que era muy violento, yo le respondí que nunca me había pegado con nadie ni le había infringido dolor físico a otro más débil que yo. Él entonces me habló de "esa otra violencia", marcando las sílabas de violencia, pero erróneamente partiéndola en 5, y que además era la más peligrosa de todas, porque aunque parezca sólo verbal, donde reside es en las ideas y no hay nada más pdoeroso que una idea (eso salió en Inception, no me gusta que gente que no me cae bien coincida con cosas que me gustan tanto) además está contenida, son un montón de promesas funestas que están por realizarse y alguna vez en la vida uno cumple su palabra y entonces todo sale de golpe.






Yo le respondí que yo no prometía nada de eso. Tan sólo lo deseaba, y la mayoría de las veces ni tan siquiera eso. Que sólo era una forma de expresar mi malestar.
Y ahí fue cuando creí escuchar el primer síntoma de su agotamiento conmigo, entre dientes y muy bajito me pareció que decía: malestar el que tú me provocas, tontoelculo.


Aún sin estar seguro me entraron ganas de matarlo.

(algún día explicaré cuánto más doloroso de escuchar es un tontoelculo bien entonado que un hijo de puta cualquiera)

No podría asegurarlo, ésa es la verdad. Pero si me hicieran jugarme un dedo, diría que eso dijo. Tendría que haberle preguntado, para ver si se ponía nervioso al ser descubierto.

Pero claro, si temes la respuesta no preguntes.

viernes, 6 de agosto de 2010

The Wild Pasqui

Pasqui ha venido a eso de las 4 de la tarde, ha llamado al timbre, yo no he contestado, no esperaba nadie y sabía que no podía ser C. Debí haberme quedado aquí, encerrado con la persiana bajada como estaba, escribiendo un cuento largo que soñé ayer sobre un sheriff del far west que persigue a un asesino por algún desierto de Arizona. Soledad, venganza, odio, obsesión, homosexualidad, cadáveres, buitres, whisky, perros amigos para luego ser comidos, y en fin, la vida misma transportada a miles de kilómetros y algún siglo lejos de aquí. Pero no lo he hecho, me ha podido la curiosidad y me he acercado a la ventana, para ver quién era. Con cuidado he apartado el screen y he asomado mi enorme cabeza, miro abajo y nada, miro a la derecha y nada, miro a la izquierda y allí abajo el careto sonriente de Pasqui, agitando la mano de forma vibrante, más propio de alguien que aparta una mosca que de alguien que pretende saludar. Fuera de contexto de todas todas, para alguien que acaba de descubrir que no le querían abrir.

Me he sentido ridículo, he mirado y llevaba los pantalones puestos, algo es algo. Le he abierto.

-No me querías abrir, eh cabrón?

-No sabía que eras tú –nunca una verdad había servido tanto para en el fondo decir una mentira tan grande. Le ha parecido suficiente.

Le he ofrecido una cerveza. Heineken, son muchos años de FIB, mucho tiempo para ver el declive de algo que fue tan importante. No quiero pensar que los hijos sienten algo así cuando ven a sus padres envejecer y perder el dominio sobre sus facultades, para verlos sin ningún control sobre sus actos y pensamientos. Es duro. Todo lo que depende del tiempo lo es.



-Tío, no sé qué me pasa que ando salido. Soy incapaz de ver a una tía y no pensar: hay alguien que se la tira, no sé quién es, pero hay alguien o más de uno que se la tira, será hoy o mañana, pero alguien la va a penetrar, y eso es así, por mucho que ahora esté detrás de un mostrador en el ayuntamiento con cara muy seria y no queriéndome dar los papeles que sé que me puede dar o cortándome jamón a lonchas con la bata llena de sangre de cordero. Alguien lame ahí dentro. ¿Cómo lo ves?.

-No sé, el verano, él tiene la culpa de todo, para algo es la mejor estación del año.

-No sé, me veo en noviembre exactamente igual.

-Noviembre tiene más tristeza que minutos.

-¿Qué?

-¿No te leíste mi libro?

-Claro tío, de pe a pa. Podrías currártelo y escribirme un cuento alguna vez, que sea yo el prota.

-Por lo que me cuentas escribí 40. bueno, en verdad 900, pero 40 de ellos fueron publicados.

-Ah, joder, es que en verdad no lo he leído. Pero es que yo no leo nada, en serio. Nada que no sean fechas de caducidad. Eso sí lo leo siempre. Si hay alguna que cae en mi cumpleaños guardo el bote hasta que se amontonan demasiadas y luego las tiro.

-Joder, no lo sabía.

-Sí, lo hago, pero a lo que íbamos, que hay más, el caso es que he llegado al punto de estar en el Mercadona y dejar pasar al que estaba detrás de mí porque llevaba sólo un bote de leche, pero en verdad sólo lo he hecho para que la cajera pensara que soy alguien con quien merecería follar al menos un par de veces.

-No hay cajera de Mercadona que merezca entrar en la misma frase que follar.

-Por eso mismo lo digo. ¡Estoy enfermo! Fentxo, lo mío no tiene remedio.

-¿Y qué piensa tu mujer de todo esto? –sé que ha sido una pregunta maliciosa, pero no me he podido resistir.

-Joder, soy un cabrón, ¿no?

-No, sólo eres un ser humano en pleno verano, y si ya somos débiles con el frío, ahora nos deshacemos.

-Entonces no es tan grave, ¿no?

-Qué va tío, no lo es.

-Gracias, eres un colega, uno de los buenos.

Luego me ha contado que Giorgio tiene los dos brazos escayolados, al parecer se cayó de un árbol el otro día en el festival. No recuerdo que hubiera ningún árbol en todo el recinto, pero no me cuesta nada imaginarme a Giorgio subido a uno de ellos. Por nada en especial, porque es Giorgio, sólo por eso. Morirá pronto. Es duro también, y aquí ni siquiera el tiempo nos sirve de coartada.

Luego se ha ido y yo he seguido con mi cuento largo de vaqueros. No consigo ponerle cara a mi sheriff, me viene todo el rato la cara de Pike Bishop, por más que trató inútilmente de huir de esa película como quien esquiva olas en medio de una tempestad oceánica. Pero es imposible.



Tampoco puedo ponerle mi cara, porque me da miedo parecerme a él.

La obsesión es una hija de puta. Ya lo veréis si algún día lo publico. Lo podéis ver a poco que hurguéis en vuestra vida.

¿O queda aún alguien en esta planeta que no tenga ninguna obsesión?

jueves, 5 de agosto de 2010

Madre no hay más que una


Hoy en el portal de casa de mis padres había tres cucarachas muertas, no muertas del todo, estaban boca arriba y meneaban las patas, a todos nos gusta ver el techo cuando lo pasamos mal. El caso es que mi madre ha dicho que eso es cosa de la chica que va a limpiar, yo le he dicho que no, que es el fin del mundo, ¿no te has fijado en los faros de los coches? Y ella, no, qué les pasa. Lejos de escandalizarme se lo he explicado: madre, a más de 20% de los coches les falla uno de los dos faros delanteros, ¿no te dice nada eso?

-¿Que deberían arreglarlo?

-No, bueno, eso también -le he dicho –pero únelo a lo de las cucarachas y tendrás la respuesta.

-Ay hijo, pues no caigo.

-No te preocupes, todos caeremos.

-¿Si la limpiadora tira demasiado flit? ¿Quieres decir eso?

-No mamá, bueno, eso también, pero te hablo del Apocalipsis, son pruebas irrefutables, está al caer.



-Pues casi mejor, que dicen que se acaban las pensiones.

-Pues se acabará eso y se acabarán las montañas, y también las flores y el sol y por supuesto que también los animales.

-Ah no, ésos no, que seguro que vienen los de los derechos de los toros y ya no hay animal que se muera.

-No madre, bueno, sí, seguro que sí, pero es el fin de todo, ya lo dijo tu biblia –sé que ahí le he dado un golpe bajo.

-¿Y tiene que ser justo ahora? También es mala suerte, bueno, menos por lo de las pensiones.

-Pues parece ser que sí, las pruebas lo indican.

-Pues en caso de venir y que a nosotros nos pille antes, el papá y yo tenemos todos los papeles del testamento en un cajón del armario. Ah y la foto que quiero que esté en la lápida es la de la boda de tu primo Javier, que la tengo en una carpeta que pone: para no ver más para que me vean toda la vida.

-Bonito título.

-Ay hijo, de casta le viene al galgo, aunque lo que tú escribes no son más que guarradas, tú y tus carencias, carencias de educación, 8 años a colegio de pago católico tirados a la basura.

-No del todo, creo en el Apocalipsis.

-Tú sólo crees en Dios para lo que te conviene, descarado.

A esas alturas ya estábamos en la puerta del banco:

-Bueno me voy a la pelu, que me pille guapa el fin del mundo.

-Mamá tú siempre estás preciosa.

-Qué fácil es ser bueno cuando ya no queda tiempo para demostrarlo con hechos.

-Qué cosas dices mamá.

-Anda que tú, que si no fueras mi hijo hubiera llamado al manicomio de Bétera.

-¿En Bétera hay un manicomio? Me gustaría ir, estoy pensando en un libro…

-Déjalo para después de que esté muerta, bastante vergüenza pasé con el primero. Por cierto aunque no os toca, venid tú y C a comer el sábado, que ahí hay dos cucarachas más, muertas las dos.

-Allí estaremos.


No me gusta repetirme, pero dead is in the air.


Pd: ando pensando en 10 cosas que quiero hacer antes de morir, pero al menos 6 ya las he hecho y las otras 4 sólo las he puesto para rellenar lista, porque no nos engañemos, tirarme en paracaídas me da más miedo que otra cosa.

Pd2: ¿tengo por ahí algún amigo perturbado que anda actualizando la página para disparar el contador? Porque no es normal que desde la última actualización haya tenido 700 visitas!!!! Y menos con sólo 6 posteos.

¿O es que hay alguien ahí?

jueves, 29 de julio de 2010

Bicicletas y Panoramix, bonita infancia la nuestra

De todos los festivales del mundo tuviste que venir tú aquí, a mi pueblo.

Es lo que estaba diciéndole al festival Arenal Sound justo cuando me he despertado. El festival en el sueño era una mujer gorda de unos 60 años, yo era yo, con chaqueta blanca, pajarita y pantalón de pinzas negro, pero yo al fin y al cabo. Y mis palabras eran sentidas y casi trágicas. Luego me he despertado y me he sentido algo idiota cuando he notado que la desazón continuaba incrustada en mi cuerpo como una espina de anchoa queda en nuestra garganta durante un par de horas. Y ha seguido ahí mientras me iba a trabajar. Sólo los Triángulo de Amor Bizarro lo podían hacer soportable.



(C siempre me dice que por qué tengo que salir con cara de imbécil en todas las fotos, y yo no lo sé, pero es así)

Para una vez que sueño con ser Humphrey Bogart, Ilsa me sale rana, pensaba mientras entraba en el banco. Y en realidad debería pensar que dos frases tan parecidas nunca deberían tener significados tan distintos, ni mucho menos interlocutores alternativos. Pero es lo que hay, y ésa es la música que esta sonando a escasos metros de mi casa, y fumo mucho y bebo bastante, pero Humphrey está muerto y nunca nadie me ha confundido con él, ni aún cuando en una fiesta de disfraces me vestí como él en El Halcón Maltés y vinieron hasta 5 gilipollas a decirme que no estaba mal el disfraz de Colombo. Yo les respondí que se fueran a tomar por el culo y ellos se rieron y luego me pidieron que se lo dijera pero con la voz afónica. Y lo peor de todo es que lo hice. Siempre he tomado el camino equivocado para hacer amigos, y aún así me quedan.





(tal vez olvidé el sombrero, eso sería)

Hablando de amigos, me ha llamado luego Giorgio. Él en verdad se llama Jorge pero se hace llamar así porque le fascina el estilo italiano. Palabras de él claro. Al escuchar estilo italiano a mí se me viene a la mente un elegante italo-americano con al menos 10 cadáveres a sus espaldas o un tipo increíblemente guapo jugando con los azzurri, pero a él lo ves y parece un chapero de 200 euros la noche, podría ser peor, podría ser de 10, que los hay. Un día se lo dije, pareces un chapero bastante caro, y él sonrió y dijo: ¿a que sí? Y entonces yo me quedé sin respuesta, y nunca más me volví a meter con su aspecto.

El caso es que me contaba que la otra noche pinchó Vitalic en el festival (único punto de anclaje del evento, una pena no haber ido, un monstruo, entrad al vídeo, no os arrepentiréis) y que lo vio desde el balcón de su casa que queda enfrente del escenario principal. Me contaba que la parecía que tenía los putos baffles en su comedor y que lo había flipado, que aunque al día siguiente trabajaba llamó al Cobra (un camello de honor y corte justo) y que se pilló un par de Nexus-6 y arrambló con la colección de cervezas que siempre impera en su nevera. Qué fiesta me he montado, colega, ¡yo sólo!, me ha gritado por el teléfono.

El Nexus-6 son unos éxtasis triposos que están haciendo furor, generalmente entre gente de más de 30 años. La sombra de la melancolía de esta generación ante los desaparecidos tripis es demasiado alargada. Al menos en mi pueblo desaparecieron hace unos 10 años cuando 5 ó 6 de los máximos exponentes de la noche de este lugar se quedaron zumbados después de una noche de ácido. La cosa se magnificó y le echaron la culpa a la droga. Siempre condenamos al más débil o, en todo caso, al que no puede replicar. La verdad es que estos tíos que se quedaron lereles le daban al ácido día sí y día también pero circuló entonces la teoría de que si te tocaba el tripi que quedaba justo donde caía la gota gorda te quedabas loco. Y así fue como la gente comenzó a cogerles miedo y claro, acabaron por desaparecer. Capitalismo feroz.


(¿por qué se molestaban en hacerlos tan divertidos si su gracia estribaba en cuando los hacías desaparecer? ¿por aquello de que la comida entra por la vista?)


La verdad es que ves a estos tíos y están como chotas. Recuerdo lo que se contaba del primero de ellos, al parecer despertó a su madre a las 5 de la mañana para decirle que había aceite hirviendo en la cocina, su madre, medio adormilada le dijo que no podía ser, que había apagado el fuego y que no recordaba haber dejado ninguna sartén, él respondió escandalizado que no era aceite de oliva, que era de motor y que estaba en el suelo, que todo el suelo de la cocina era un charco negro de aceite hirviendo. Nunca se habló de lo que pensaría su madre en dicho momento, nunca nadie tomó una fotografía de su cara. Algo importante que se perderá para siempre.

Por cierto, siempre me he preguntado cómo trascienden estas historias, porque no me imagino a esta mujer contándoselo a nadie, ni mucho menos a él, que a duras penas lo recordaría dos horas después. Tampoco quiero pensar que nadie se las inventa, porque puestos a darle a la imaginación las hay más gordas que contar. Son cosas que me sobrepasan y a pesar de ello, o por eso mismo, me gusta pensar en ellas.

Le he dicho a Giorgio que no vuelva a hacerlo, que en una de ésas se piensa que puede volar (el Nexus-6 es muy poderoso, y más por duplicado) y al día siguiente todo el mundo se piensa que se ha suicidado. Él me ha respondido que no lo había pensado, que eso sería una gran putada y un gran disgusto para sus padres, un hijo suicida casi nada. He estado a punto de añadir que un hijo muerto, aún peor, pero dudo que lo hubiera entendido.

Sé que si todavía quedaran tripis por aquí Giorgio sería el siguiente en encontrar la gota gorda, el próximo Calonge*, y a ratos me apena y a ratos me da alegría, no sé explicar el porqué de ninguna de las dos sensaciones pero, bien mirado, ya hay pocas cosas que nos remueven los sentimientos bien adentro como para ir a estropearlas al ponerlas en palabras, ¿no creéis?


Pd. Mientras escribía esto me ha llamado Mateo, me ha dicho que ha conseguido un par de entradas para el festival, le he dicho que me lo pensaré, pero bueno, hay mil excusas para estar en un lugar en el que no quieres ser visto ni en pintura, mil excusas tan malas como cualquier otras, pero que te permiten hacer todo eso que creías que tus principios no te dejarían hacer.

Pd2: Prepárate Miguel Bosé, allá vamos!

Pd3: desde esta mañana, circulando por mi cabeza: es como un río de agua viva, río de agua viva, es como un río de agua viva, río de agua viva....




*Calonge es el más famoso tarado vía ácido de aquí, el Calonge es a la demencia psicotrópica indefinida como la Nocilla a la crema de cacao

lunes, 19 de julio de 2010

¿Y si por una vez la razón está de mi parte?


Acabo de venir de Mercadona, no he comprado nada demasiado interesante, a saber: patatas, yogurt azucarado Light, agua, papas sin sal, alitas de pollo, desodorante, lejía y papel higiénico.

            Lo extraño es que estaba medio vacío, he pensado que era el calor y las vacaciones, pero media hora antes he estado en la playa y también estaba vacía. Antes de entrar he visto 3 cucarachas muertas separadas entre ellas por diez metros de distancia. Creo que todo ello son pruebas irrefutables de que el fin del mundo si bien no cerca, no anda demasiado lejos. Pero nadie se da cuenta, C tampoco, no le he dicho nada porque no quiero asustarla, pero ya hace un tiempo que vengo pensando que algo extraño ocurre. Todo empezó con los coches con un faro roto o a medio funcionar. No es uno, ni dos, en una carretera de 5 kilómetros, al menos te encuentras con 4 de ellos. Puede parecer poco, pero en una de 100, ya serían 80 los coches con un solo faro, y no, algo así no es normal. Y no sólo fue eso, también están los adolescentes con mechas y música en el móvil sin auriculares, y Rita Barberá, y el pulpo Paul, y Jose Mourinho y las buenas maneras en el sexo, y los matinales de la 1 de RTVE y la familia Ostos, y un vecino mío que en vez de perro tiene cerdo y más, muchísimas cosas más.



          padre




 hijo





 ¿espíritu santo?



                 No, no quiero asustar a nadie, pero todo se acaba, y no está mal que sea así, al menos ahora y en parte, porque sé entonces que no sólo moriré enamorado sino que lo haré habiendo alguien enamorado de mí, el alguien único, de poder. Y no sólo eso, también dejaré a la Real en primera y siendo campeones del mundo, y sabiendo que Los Planetas se fueron sin entregar un disco por debajo del 8.5, ni Nacho, ni Micah. Y que los que de verdad importan, importaron hasta el final porque no es tanto ya la buena compañía como saber que no elegiste mal. Cuestión de orgullo supongo.

            Sí, se acaba el mundo y lo veo tan claro que cuando vine a contar un hecho aislado que me ocurrió en Mercadona me salió el Apocalipsis.

            Antes el Apocalipsis sólo podía existir en la misma frase donde saliese la palabra amor. Eran joven, aunque tampoco diría inocente, y hasta escribía poemas horribles, fatales, con rima consonante en los versos pares.

            Ahora el Apocalipsis es un bosque en llamas y grietas en la carretera, nieve en las playas y medusas muertas, gente desmembrada y quizá, con un poco de suerte, mi mano en la tuya cuando todo reviente. Ni siquiera hará falta que el resto de nuestros cuerpos esté cerca. Sigo siendo bastante joven, y me esfuerzo en ser inocente del todo. No escribo poemas, pero sí cuentos de amor, de amor del de verdad, por muy mal que me salgan.

            Lo llaman experiencia. Yo lo llamo alegría de vivir. Con dignidad. Con el dejadme en paz por bandera. 



pd. otro dato, en Mercadona, hace al menos 5 meses que no hay ninguna empleada embarazada. Definitivamente, es el final.

lunes, 12 de julio de 2010

Cefalópodos (Rita, gordo cabrón, irás al paredón)

Vivimos en un mundo extraño, un planeta donde un pulpo es capaz de adivinar cosas que alguien estaba dispuesto a pagar no hace mucho 5 a 1 en caso de suceder. Un mundo donde Rita Macletá tiene poder para derribar media ciudad a su antojo sin que nadie le tosa y nos parece bien pagar más de la mitad de nuestro sueldo para tener algo que en realidad no será nunca nuestro y, quién sabe si antes de acabar de pagar no venga un trasunto de Rita (si es que Rita no es ya un trasunto de sí misma) y lo vaya a dinamitar.






(aquí en las fotos, dos cefalópodos y un buen tipo, ¿jugamos a quién es quién? Una pista, el tipo honrado tiene 8 patas)


En medio de todo esto hay tiempo para creer en la felicidad infinita porque después de dos horas un tipo blanco como la nieve mete una pelota deforme dentro de una portería, y salimos a la calle, y hacemos sonar los cláxons y bebemos todo lo que podemos, porque no nos vamos a engañar, cuando todo es gris (y no hablo de la crisis, me refiero a desde Cromagnon hasta el hombre del más allá), es fácil encontrar algo que celebrar. Yo por mi parte me quedé en casa, odiando a un grupo de niñas que debajo de mi ventana gritaron durante más de media hora: anda, anda, anda, a tomar por culo Holanda. Media hora ininterrumpida. Desde éste blog, proponemos dicha estrofa como digno estribillo del himno sin letra de este estado en el que vivimos.



Que me quedara en casa no significa que no creyera en esa felicidad infinita, ni que no crea en que cualquier evento es bueno para tomar unas copas de más, y que el gol del tipo blanco como la nieve es una excusa perfecta para tomarse aquello que todos sabemos más blanco que la nieve, y más amargo (esto para los demás, claro) y por qué no, para ponerse enfermo una mañana de lunes y que no te despidan por ello.

Laborare Stanca decía Pavese, y él era un genio capaz de todo lo que quisiera, pero jamás estuvo tan certero como en el momento que dibujó esa frase en su cabeza. A veces nos labramos una carrera infinita cuando en 10 segundos habríamos tenido tiempo para pasar a la posteridad.



Sé que no viene a cuento, pero mi libro italiano favorito no es de Pavese, sino de Italo Calvino, se llama Si una noche de invierno un viajero y es una novela extraña que crea ansiedad y que por ello podrías llegar a odiarla pero que al terminarla uno sólo puede pensar: ojalá se me hubiera ocurrido a mí eso. Evidentemente no se me ocurrió nunca, de ahí que tan sólo haya vendido 200 ejemplares de mi libro, eso sí, cada comprador buenos lectores y mejores personas. Uno de ellos es quien me regaló este libro, me puse rojo con un tomate, no en vano, esos 10 segundos fueron los únicos en los que me crucé con esa persona. Diez segundos, otra vez, para pasar a la posteridad.



A veces me gustaría llevar una línea sólida en lo que cuento y no ir de párrafo en párrafo como quién se despeña por un barranco como un John Locke cualquiera, o mejor dicho el humo negro o, por qué no, Rita Macletá.

Y para qué seguir, desde aquí dar las gracias a Fermín, aquel hombre bueno que provocó que en Pamplona se celebraran unas fiestas descomunales. También a la gente que me acompañó en aquel viaje de hace tan sólo 4 días pero muchas noches. Y claro, a C, porque sin ella, no habría habido una despedida de soltero, y bueno, ésas son las cosas que al final importan, ¿no?


Desde aquí se despide Alfonso, ése al que llamaron Iniesta porque su piel era tan pálida y fría como un polo de Horchata.


pd. si no fuera porque los títulos tienen que vender escándalo y fruición, esta entrada se hubiera llamado Si una noche de Verano un hombre pálido

lunes, 5 de julio de 2010

Los chinos cuando llaman a la puerta siempre dicen EL Chino, los demás no.


El viernes Mateo se presentó en mi casa, no hablaba con él desde que su novia le dejó, hará como dos semanas. Él sabía que no iba a cogerle el teléfono porque ya lo había intentado cinco veces en los últimos 3 días y las cinco me quedé mirando su nombre y dudando sobre qué hacer, luchando entre el deber y el querer, y yo, como hombre apasionado que soy escogí lo más bohemio.

            El caso es que el viernes llamó al timbre y yo creía que era el chino del reparto a domicilio y le abrí sin responder y cuando abrí la puerta de arriba allí estaba él, con el pelo engominado y su camiseta ajustada, la que nunca falla. La tenía casi diez años pero hacía unos cuantos que no se la ponía. Con él enfrente de mí, yo en pijama de verano y él vestido para matar, intenté pensar alguna excusa aun sabiendo que ninguna valdría, y entonces le dejé entrar.

            Cenamos chino, claro, le invité yo después de negarle varias veces la posibilidad de pagar a escote. Estuve todo el rato esperando a que se derrumbara y se echara a llorar. La frase que más repitió fue: “hoy no quiero hablar de Elsa”, Elsa es, era, su chica y la dijo todas las veces después de hablar de ella sin que yo se lo pidiera ni tan siquiera sacara el tema.

            Luego salimos, los dos solos, hacía tiempo que no lo hacíamos. Burriana es una mierda y nos tuvimos que emborrachar mucho para pasarlo bien. C estaba fuera este fin de semana así que le dije que se podía quedar a dormir. No es que estando ella no se pudiera quedar, pero no estando me era casi imposible negarme después de que me lo pidiera.

            Al llegar a casa se preparó tres rayas, había estado toda la noche dándole, a mí no me importó para nada. La verdad es que su aspecto era lamentable, y así se lo hicieron saber al menos dos chicas durante la noche. Él después de los rechazos evidentes vino hasta a mí y me dijo que para nada estaba intentando nada con ellas, que si tenía alguna esperanza de volver con Elsa, ésta pasaba por no hacer nada con nadie. Yo le dije que debería cuidarse de ir enfarlopado por el pueblo que luego la gente habla y eso a ella no le gusta nada de nada. Él me respondió que no se había metido nada, que estaba limpio desde que empezó a salir con Elsa. Evité recordarle nada cuando al llegar a casa sin previo avisó sacó lo que calculo que serían dos gramos de una bolsa que habrían llegado a ser al menos 3, y puso tres rayas. Me preguntó si quería, tuve tentación de decir sí para ver cuál era el posible reparto que tenía pensado. Pero el precio era demasiado grande así que se metió las tres él solo. Él siempre tuvo mucho tesón para las cosas en las que creía.



            Debí haberme ido a dormir en aquel momento, pero nos abrimos dos Heinekens y entonces ya no hubo dios que lo parara. No recuerdo demasiado bien la conversación, o el monólogo, pero creo recordar estas frases con bastante seguridad:

            “no es que me haya dejado, simplemente hace como si no me conociera, la llamo, responde al teléfono y me dice que no conoce a ningún Mateo, si la veo por la calle lo mismo, pero es que no sólo ella, sus amigos también, y su madre, y hasta el otro día su perro, mientras le pedía explicaciones a ella, me meó la pierna confundiéndome con un árbol o vete tú a saber”

            “algo gordo le habré hecho, pero no sé qué puede ser y si fuera algo muy gordo lo sabría, así que esto es de locos”

            “estoy muy mal he llegado a pensar en matarme, pero luego caigo en la cuenta que lo que me empuja a pensarlo no es el abandonar la vida si no más bien ver la cara que se le quedaría, y claro, después de muerto es complicado”

            “sólo le he metido los cuernos dos veces, la primera de ellas ni siquiera llegué a follar, sólo unos cuantos besos y una mamada que fue imposible de terminar porque iba hasta las cejas, y la segunda fue hace ya 3 años, ¿puede que se haya enterado ahora? Pero no sé, me parece que tres años son mucho tiempo, ¿no prescribe eso?”

            “su padre nunca me ha soportado, le habrá comido la cabeza, es todo cosa de él, estoy seguro, maldito viejo hijo de puta”

            “la noche antes me tiré un pedo en la cama, no era el primer pedo en su presencia, evidentemente, pero sí estando tan cerca y encerrados bajo las sábanas, pero ni siquiera estábamos follando y hasta me di la vuelta para tirármelo contradirección suya”

            “yo aún la quiero”

            “creo que se está follando a otro, estoy convencido, los candidatos son tres: su primo el de Vitoria, ella se esfuerza mucho siempre en recordar que es primo lejano, un día le comenté que no hacía falta que cada vez lo apostillara y se puso roja como un pimiento. El segundo Fabián, su compañero de trabajo, tiene 15 años más que ella y recuerdo que una vez borrachos le pregunté cuál era su sueño erótico no cumplido y me dijo que hacerlo con un hombre mayor, no necesariamente guapo, puede que incluso bastante feo, luego de eso terminó la conversación y nos dormimos y al día siguiente estuvo evitando mi mirada y no me dirigió la palabra. Y el tercero Ramiro sólo hay que ver cómo la mira y como la había mirado siempre, cuando empezamos a salir me dejó de hablar durante casi 5 meses, no de forma evidente, pero me evitaba todo lo que podía.”

            Y como éstas, muchas más que ahora no recuerdo o no os quiero poner en el compromiso de saber. Cuando dejó la bolsita de cocaína por debajo de la mitad aproveché un momento de silencio para decirle que me iba a dormir y así lo hice. Él se quedó viendo el Teletienda, le dije dónde podía dormir y me encerré en mi habitación.

            A la mañana siguiente me levanté y fui hasta la cocina para beber agua, tenía la boca pastosa pero por el resto me encontraba bien, nunca he tenido resaca bebiera lo que bebiera, en cantidad y calidad. Bebí directo de la botella y justo cuando iba a cerrarla apareció Alicia, completamente desnuda. Alicia es Alicia, y merecería un post o un blog entero, para contar todo lo que puede se contable de ella. Yo siempre pensé que estaban liados durante este tiempo. Mateo me lo negó todas las veces que le insinué algo, me lo negó hasta casi echarse a llorar y yo le creí a la fuerza.

            -¿Qué haces tú aquí? –me preguntó.

            -Vivo aquí, ¿y tú?

            -Yo… -roja, la cara a punto de estallarle.

            -Déjalo, no importa, hace bastante calor pero cuidado no te dé una corriente de aire –y entonces hizo un amago de taparse su exagerado cuerpo con sus pequeñas manos –bueno, hasta luego.

            -Hasta luego –dijo ella y antes de cerrar la nevera cogió un bote de nata dulce.

            Cuando pasé por delante de la puerta de la habitación de invitados pude ver a Mateo tirado en la cama, desnudo y con una erección casi violenta, de hecho entre la oscuridad, sólo se atisbaba el brillo mortecino de la punta de su pene. La situación me hizo gracia.

            Ya en mi cuarto me puse la tele, El Encantador de Perros se las tenía que ver con un Golden Retriever que se subía a la cama de sus dueños cada vez que iban a follar. Pensé que estaría bien que yo hiciera lo mismo con Mateo y Alicia, pero decidí que estaba fuera de lugar. Así que tan sólo me inmiscuí en sus quehaceres quitándole la voz al televisor.




            Eso es todo por hoy, deberíais saber que mi plato favorito es el arroz a la cubana, pero sin plátano, por favor.
           

jueves, 1 de julio de 2010

Aburrimiento, camina conmigo

Hoy ha sido un día aburrido en el banco, todos lo son, pero hoy hacía más calor de lo normal y no funcionaba el aire acondicionado y pasaba poca gente por la calle y la que pasaba parecía cansada y no era demasiado guapa y a mis amigos les ha dado por no enviar correos y entonces la mañana ha sido una mierda.



Pero entre todo ese estropicio de 7 horas, justo a las once y diez he atendido a Gloria Estruells. Ella es una anciana, tiene 83 años, es pequeña y encorvada, lo es ahora, dudo que fuera así hace 50 años, siempre la he imaginado como una mujer guapa de joven, guapa como lo eran antes y con eso es suficiente.

Tan aburrido estaba que después del habitual buenos días, buenos días, cuánto quiere, 50.000 pesetas de las de antes, me ha dado por preguntarle de dónde venía su apellido, ella ha respondido que se supone que de su padre, pero que era un hombre muy despierto y los que duermen poco aman demasiado. Luego se ha reído como alguien que se ríe de la muerte después de esquivarla por quinta vez en poco tiempo.



Siempre me sorprende la modernidad bien entendida en alguien a quien imaginamos de niño sumergido en un blanco y negro de película española de postguerra. No he podido más que reír.

Mientras le daba el dinero me ha dicho que era catalán, el apellido, pero que su padre y su abuelo ya nacieron aquí y murieron aquí, los dos por la guerra, uno de hambre y el otro por una bala en el pecho. Tenía un corazón tan grande que el asesino no necesitaba demasiada puntería para darle muerte, ha dicho, y luego se ha puesto triste, como si tuviera a su padre desangrándose en sus brazos en ese mismo momento. He hecho cálculos y Gloria tendría unos 9 años cuando lo perdió para siempre, y durante 70 más ha guardado su recuerdo con la fuerza suficiente como para poder derrumbarse con sólo mencionarlo, como para poder decir asesino con más rabia de la que yo jamás lograré albergar, para referirse al hombre que le incrustó una bala en el pecho.

No he querido preguntarle en que bando luchó, para no hacerme prejuicios y poder seguir pensando que el corazón de la gente a veces es tan grande como para hacer imposible que con tantas balas en el mundo, no haya al menos una, que vaya a tener un accidente aéreo con su pericardio.

Cuando ya casi se iba me he acordado de que ahora nos han dado órdenes de que recopilemos los NIFs de todos los clientes con el fin de escanearlos para la nueva base de datos. Gloria me ha tendido el suyo y cuando casi lo tenía en la mano lo ha retirado y me ha dicho: ése no, éste, y ha guardado el carnet nuevo y me ha dado uno viejo, de cuando ella tendría unos 40 años, es que en éste no salgo muy favorecida, ha añadido.

No debería, pero le he dicho que me parece perfecto. Porque me parecía perfecto, porque son personas así las que me están quitando la idea de no querer llegar a cierta edad que he tenido siempre. Siempre he tenido más miedo a la vejez que a la muerte, no es algo muy inteligente, lo sé, pero el 80% de las cosas que hago son estupideces y aún así, o tal vez por eso mismo, las suelo hacer con orgullo y mucho tesón.

Ella ha sonreído como una adolescente que logra por primera cruzar la mirada con el chico que siempre cree para otras sin importarle que siempre será para otras, porque esos ojos, en ese instante, siempre serán ya suyos.

Pd. Puedo asegurar que a los 40 años era una mujer preciosa.




Eso es todo por hoy, y lo es porque no ha mundial, QUÉ POCA VERGÜENZA.

Mañana vuelve, nosotros aquí seguimos, esperando

viernes, 18 de junio de 2010

Sarandonga, fiambre pa' comer.


Hoy es un viernes como otro cualquiera, eso ya es más que la mayoría de los martes prodigiosos, si es que puede haberlos, yo por mi parte no recuerdo ninguno. No creo que nada bueno haya pasado un martes en mi vida y tampoco me molesta, hay tantos como viernes durante una vida y supongo que es algo necesario para mantener el equilibrio en la galaxia. A veces creo que los martes peso más y que mi novia no me quiere tanto, no se me ocurre nada más dramático que me pueda ocurrir que eso. Alguien dirá que la muerte (la de alguien cercano, no la mía) pero la muerte no acontece en un momento exacto, la muerte sucede durante todo el tiempo en que uno es capaz de recordar y sentir dolor por esa persona que ya no está, que ya no volverá. Yo soy de ésos que sienten miedo ante la muerte, pero nunca he llorado pensando en la mía, y a fe que lo he hecho.

            Soy capaz de no levantar cabeza imaginando nítidamente la muerte, el entierro y la noche siguiente del fallecer de alguien a quien quiera de verdad.

            Hablando de muerte hoy ha muerto José Saramago. 





Tengo que reconocer que no he leído nada de él, y que tampoco me apetece hacerlo. No es una postura muy inteligente negarse ante algo sin saber a qué se está negando uno, pero no es menos cierto que la vida es finita y que uno tiene un tiempo limitado para realizar ciertas cosas. Yo aún no me he quedado ningún día sin tener algo que leer que me apetezca más que Saramago (y tantos otros) y dudo que vaya a suceder jamás.

            El típico hay que probarlo todo sólo tiene valor cuando queremos justificar algún acto que nos avergüenza o que nos da asco oque directamente daña nuestra salud física o la (senti)mental de algún allegado. Para todo lo demás creo que carece de bastante sentido o de fundamento real en pos de una justificación real.

            Supongo que en algún lugar de Portugal 





habrá alguien apellidado Saramago llorando la muerte del escritor y, por qué no, otro, o tal vez el mismo, pensando en todo el dinero que va a ganar con las reediciones, colecciones e inéditos con los que nos van a bombardear durante los próximos meses.

            Lo vimos cuando murió Antonio Vega (cantante que no me entusiasma pero al que cogí una manía injustificada debido a que mucha gente lo confundía con Nacho Vegas). 

Nacho:




Antonio:


El mismo día de su deceso, en la tele anunciaron un recopilatorio con sus mejores canciones. Luego nos enteramos que lo tenían preparado desde hace un año. Y lo hicieron y encima lo dijeron. Confesar un crimen no te hace mejor persona aunque sí te reste años de condena.

            Hace no mucho murió Sallinger, 




esperaba un bombardeo mayor, que salieran sus 40 años de inéditos uno detrás de otro, pero no ha sucedido. Por una parte lo deseaba, por otra me daba miedo. A veces es mejor dejar las cosas como están si es que las dejaste muy altas, porque si pones peso sobre una columna, lo más normal es que se vaya a la mierda. Aunque no siempre es así.

            En mente Kurt Cobain y John Lennon, también, claro, James Dean, y su leyenda apoyada por la prematura visita de La Parca (no es una chaqueta de invierno, es la puta muerte) para dejar cuerpo bastante deseables y una carrera brillante (nunca fui muy fan de ninguno de los tres, pero soy capaz de ver que millones de personas sí pueden serlo), pasto ideal para construirse una casa de ladrillo en la memoria de cualquiera. La de Maccrtney 





por ejemplo, no creo que sea de paja, pero seguro que su puerta recibirá dentro de cien años muchas menos llamadas que las de su compañero de grupo. Además John Lennon te recibirá desnudo y el otro con su boquita de piñón (comprobar en foto de arriba), no hay color.

A mí, de toda esta fauna el que mejor me cae es John Bellushi (no confundir con James Bellushi), 

John:
 James (el que lleva corbata):




mucho mejor incluso que Jesucristo, si bien el segundo estuvo 40 días en el desierto donde tuvo alucinanciones con el demonio y demás barbaries, el primero estuvo una vez 33 días consecutivos de fiesta, lo que vería durante ese mes largo, se lo llevó a la tumba.

            Vengo pensando en cerrar todo esto, y creo que debería soltar un párrafo a modo de conclusión final, pero yo no vengo aquí a enseñar a nadie, en verdad sólo venía a decir que es un viernes cualquiera que está nublado y eso lo emparenta casi con el mejor de los martes, pero ni aún con ésas, llega a rozarle la suela de las botas con la punta de los dedos.


            Eso es todo, os habló Alfonso, recordando que los martes mercado, y los viernes sé cualquiera, nadie te lo va a echar en cara.